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El sindicato celebró un encuentro con los medios de comunicación hoy jueves en la capital leonesa

Pese a los temores en los primeros meses del año de que de nuevo la sequía hiciera mella en el campo leonés, la situación fue cambiando de forma favorable hasta el punto de garantizarse el agua de riego para la campaña 2018 y parte de la siguiente, y hasta el punto de garantizar, las deseadas precipitaciones de primavera, una cosecha abundante en los cultivos de secano. Si exceptuamos los efectos de las tormentas de verano, con daños localizados y por lo general amparados por las pólizas de seguro, podemos afirmar que el año 2018 fue agronómicamente bueno para el conjunto de los cultivos de secano, de regadío y pastos de la provincia de León. En los cultivos que más se ven influidos por las oscilaciones de los precios, como son los cereales de invierno y el maíz, el sector se ha beneficiado de cotizaciones alcistas debido a la caída de existencias mundiales y sobre todo debido a las malas cosechas por la sequía que asoló a una buena parte de los países europeos, sobre todo a Francia. Ningún cultivo tuvo unos precios excepcionalmente buenos, si exceptuamos la patata, pero también es cierto que ninguno tuvo una caída de las cotizaciones por debajo de unos umbrales a partir de los cuales se entra en pérdidas. En su conjunto, podemos hablar de buenas cosechas y precios dentro de la normalidad, dentro de las medias de los últimos años.

En los sectores ganaderos destacamos por un lado una mejora en los costes de producción debido a un abaratamiento de los forrajes y a un buen año de pastos para los rebaños que salen al campo, a la vez que unas cotizaciones en las producciones sin variaciones relevantes, y por lo tanto bajas en sectores como la leche de vaca y sobre todo de oveja y la carne de ovino y caprino. Siguen creciendo en la provincia, de forma moderada, las explotaciones familiares de porcino de cebo y de avicultura de carne bajo el régimen de integración.

Respecto a los medios de producción, podemos considerar que todos ellos han experimentado una subida de los precios, destacando por su volumen los fertilizantes, los carburantes, la electricidad, las semillas, los fitosanitarios y los zoosanitarios. Causó gran alarma en el sector el elevado precio del gasóleo agrícola coincidiendo con los meses de otoño de gran actividad en el campo, aunque hay que decir que esa subida ha retrocedido en las últimas semanas del año.

En el capítulo de inversiones, el sector agrario provincial no ha recuperado su ritmo inversor tras la hecatombe económica de 2017, y se ha limitado a las más imprescindibles y a aquellas que tienen que ver con la modernización de los regadíos o la compra de tierras. Las ayudas públicas para estas inversiones son ahora menores que en otras épocas y más selectivas. Respecto a las ayudas de la PAC y otros apoyos al sector, hay que destacar que se han percibido en su debido tiempo la mayoría de los fondos que la Junta y el Estado tenían comprometidos con los agricultores y ganaderos leoneses, y los retrasos en alguna de las medidas del Programa de Desarrollo Rural son por ahora normales.

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