La opinión dada por el 46% del millar de docentes de la Comunidad que ha participado en una encuesta realizada por CSIF entre los docentes, que considera que las relaciones con las familias del alumnado son “regulares”, es una de las “sorpresas preocupantes” de los resultados del sondeo, “que tenemos que analizar detenidamente en la comunidad escolar, para hacer un balance sobre la realidad de la conflictividad, violencia y de los problemas de convivencia existentes en la educación de Castilla y León”, explica la presidenta del sector de Educación de CSIF Castilla y León, Isabel Madruga.

    Otro dato preocupante de la encuesta para CSIF, realizada por Internet entre febrero y abril, es que el 20,8% de los docentes, que han dado su opinión, consideran que la autoridad del profesor es “muy poca”, y el 51,7% que es mejorable, frente al poco más del 23,6% que sí cree que la autoridad es adecuada. Asimismo, “resulta inquietante que solo el 15,2% de las opiniones de los docentes de la encuesta afirmen que en su centro no existe ningún tipo de violencia, y que el 11,2% valore que hay mucha, indicando el 73,5% restante que hay poca, pero que algo de violencia hay”.

   Por el contrario, Isabel Madruga afirma que “resulta gratificante y positivo comprobar que “la vida en el centro es muy buena (12,7%) o agradable (57%) para casi el 70% de los docentes; o que la relación del profesor con el alumno es buena (52,9%) o muy buena (13,4%) para más del 66%. No obstante, el dato de que un 30% de los docentes que han contestado a la encuesta no se sientan cómodos en el centro, o que un 34% valore que la relación con el alumno es regular, “también debe hacernos reflexionar”.

   Los “numerosísimos” incidentes relacionados con el uso de los teléfonos móviles, internet y las redes sociales se ha convertido en otro de los “principales elementos de conflictividad en el aula que va a más”, y que al docente le resulta “muy difícil” manejar, porque no existe un protocolo común en la Consejería de Educación que regule esos usos, y que hace que cada centro lo tenga que plasmar en su Reglamento de Régimen Interior, incompleto en muchos casos, pues puede provocar tensión entre el profesorado y el equipo directivo a la hora de interpretar posibles situaciones e incidentes, indica CSIF. Pero la falta de criterios oficiales relacionados con el uso del móvil no sólo afecta a las situaciones negativas y violentas que se generan por un mal uso, sino también a los profesores que reivindican poder utilizarlo adecuadamente para fines pedagógicos y académicos.

   Precisamente, el principal bloque de los 250 testimonios y experiencias personales ofrecidas por el profesorado en la encuesta se refieren a situaciones provocadas por los móviles, que se utilizan en clase para llamar, jugar, copiar en un examen, entrar en las redes sociales e internet, hablar a través del whatsapp o, incluso, grabar y hacer fotos de docentes y otros alumnos para subirlo luego a las redes. Usos que, en alguna ocasión, han propiciado insultos, difamaciones o acciones contra la intimidad y la vida personal de alumnos y docentes.

   A veces, estos incidentes acaban con actitudes agresivas y desafiantes del alumno, al ser recriminado por el profesor o al solicitar que entregue el móvil. Por ejemplo, un docente da cuenta de un caso sorprendente de dependencia del móvil, hasta el punto de que los padres del alumno acudieron al centro para interceder y pedir que se le devolviera el teléfono a su hijo, porque lo necesitaba y no podía estar el fin de semana sin él.

   Este apoyo, permisividad y complicidad de los padres con el alumno, en este asunto del móvil y en otras situaciones, con una actitud de recriminación hacia el profesor, propician la falta de respeto y el desprecio a la labor del docente, que acaba en un “preocupante” deterioro de las relaciones entre las familias y los docentes, como se refleja en la encuesta.

   Para la responsable del sector de Educación de CSIF Castilla y León, Isabel Madruga, la Consejería de Educación tiene que tomar medidas para reforzar la autoridad del docente, dignificar su figura y prestigiar su labor, ya que muchos de las deficiencias que refleja la encuesta giran en torno a esa circunstancia de la autoridad”.

   Una falta de autoridad del docente, “que tiene mucho que ver con los recortes realizados por la Consejería en los últimos años, que ha rebajado la inversión, los recursos y el personal docente, que además trabajan con peores condiciones laborales. En el inicio de la crisis se perdieron 1.500 docentes, sin que años después se hayan recuperado”, explica Madruga.

   “Igualmente reivindicamos la recuperación del Observatorio para la Convivencia Escolar en Castilla y León, que ayuda a hacer un detallado seguimiento de la violencia escolar y que fue eliminado para pasar a ser una sección más de un único Observatorio conjunto que ha creado la Junta para las diferentes consejerías y áreas”, añade Madruga.

   Respondiendo a la problemática que se evidencia con los resultados de esta encuesta, CSIF ha desarrollado una herramienta -el programa ‘CSIF Ayuda Profes’- para tratar de atender y dar una respuesta adecuada a los problemas que está padeciendo el profesorado en su actividad diaria. Se trata de dar así una respuesta psicológica, pedagógica, jurídica y sindical, contando con la colaboración de asociaciones y entidades especializadas en los problemas que se planteen. Además, se está llevando a cabo un seguimiento permanente y exhaustivo para ayudar al profesorado afectado. Se puede acceder al programa ‘CSIF Ayuda Profes’ a través de la web:

 https://www.csif.es/contenido/nacional/general/242656 o en las sedes del sindicato.

   CSIF recuerda que un estudio nacional realizado por este sindicado en el inicio de este curso, con 2.000 cuestionarios realizados al profesorado de toda España, concluyó que un 90% de los docentes españoles han vivido situaciones de violencia en las aulas de Primaria y Secundaria entre el alumnado, como peleas, vejaciones o vandalismo.

   CSIF cree que en los centros escolares se ha asentado la permisividad a la violencia de baja intensidad, algo que no se debe tolerar; y considera que los recortes, la reducción de profesorado y el aumento de las ratios en las clases propician las situaciones de conflictividad.

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