Un hat-trick de Cristiano Ronaldo decide el campeonato del mundo que, por momentos, parecía que se quedaba en Japón. El reciente Balón de Oro acabó con un Kashima inmenso

El fútbol nos ha vuelto a dejar un partido para la historia. Un encuentro que demuestra porque este juego es el deporte rey. El Kashima, campeón de la liga japonesa, se sublevó ante la historia, ante los elementos, ante todo un Real Madrid. El partido va más allá de análisis tácticos o de una explicación coherente de lo que ha ocurrido. El partido es un homenaje a lo imprevisible de este maravilloso deporte.

En el año de las sorpresas, solamente faltaba esta. El Leicester campeón de la Premier, el Red Bull Leipzig sometiendo a los grandes tanques en Alemania, Islandia, Gales o la Eurocopa conquistada por Portugal, son muestras de la rebelión de los modestos. Por ello, el Kashima Antlers no quería ser menos. Pese a no llegar a ganar la final, muy cerca estuvo, se recordará su encuentro ante el Real Madrid.

Cuando llega el minuto ochenta y van 2-2 te das cuenta de lo que estás viendo. Exceptuando una ocasión de Cristiano Ronaldo, el conjunto nipón se envalentonó y tuvo a su merced durante diez minutos más la prolongación al equipo de Zinedine Zidane. Pudo ganarlo y perdonó. Eso se paga.

Cristiano, reciente Balón de Oro, decidió la final tras un pase majestuoso de un artista como Karim Benzema, que cuando tiene el día como hoy, es una delicia verlo jugar. El astro portugués noqueó a los japoneses con un hat-trick y apareciendo cuando más duele. 4-2 final en un duelo para la historia.

El Real Madrid es campeón del mundo. Zidane termina un año glorioso en cuanto a títulos, aunque esta final deja algo más que un simple resultado. Esta final es una muestra inequívoca de que el fútbol es maravilloso. Nadie esperaba que el Kashima se sublevara de esta manera ni que fuera superior en muchos momentos ante el vigente campeón de Europa.

Juan Lorenzana Prieto @juanlp91

Fotografías: Twitter: @RMadridi7mo y @NeosRM

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